La actividad física intensa o el entrenamiento atlético tienden a descender la función de tu sistema inmune y, como consecuencia, los atletas son más susceptibles a contraer ciertas enfermedades como el resfriado. También se ha demostrado que un estado catabólico producido por el sobre entrenamiento es totalmente perjudicial a los objetivos de una persona que quiere ganar músculo o simplemente conservarlo. Esto, además, provocará un peor rendimiento en tu ejercicio físico.

Sin embargo, varias investigaciones han probado que la suplementación con glutamina no solo puede ayudar a un atleta a prevenir enfermedades y a prevenir el catabolismo de las fibras musculares, sino que también mejora los niveles de la hormona de crecimiento, mejora las reservas de glucógeno e hidrata las células musculares. Son tres factores clave para la síntesis de proteínas o el metabolismo de la energía.

El aminoácido L-Glutamina se está convirtiendo cada vez en más popular entre atletas como los culturistas y los levantadores de pesas y las tiendas de suplementos están al corriente de ello. El marketing y la publicidad ya se encargan de promocionar todos sus supuestos beneficios, como la prevención del catabolismo del músculo, ayuda al anabolismo, mejora del sistema inmune y de las reservas de glucógeno. Incluso podemos encontrar otros efectos que van más allá del simple objetivo de la ganancia muscular. Estamos hablando de la cura de heridas y lesiones, mejora del sistema digestivo, ayuda a los pacientes de cáncer, promoción de la producción de leche en mujeres en período de lactancia, apoyar la salud del cerebro y su actividad y la eliminación de las ganas de azúcar o alcohol.

Con estas afirmaciones, es evidente que la glutamina puede ser muy importante para los atletas y aquellos aficionados al deporte de alta intensidad. No obstante, siempre hay que ser muy realista sobre las posibilidades o los beneficios que nos puede aportar cualquier tipo de producto.

Cómo afecta a los atletas la glutamina

Síndrome de sobre entrenamiento e inmunosupresión

Durante un ejercicio intenso u otras ocasiones de estrés físico, la demanda de glutamina por parte del plasma se incrementa sustancialmente. Se ha demostrado que una actividad duradera e intensa puede llegar a suponer un descenso del 30-40% en sus niveles. Esto es debido a que varias células del sistema inmune, como los linfocitos y los macrófagos, dependen de ella como fuente de combustible primaria. Al hacer ejercicio, nuestro sistema inmune se suprime de manera temporal y estas células pasan a abastecer de glutamina a nuestras células musculares.

La demanda de este aminoácido por parte del tejido muscular y otros órganos durante el ejercicio puede ser tan elevada que para reponerlo no tenemos suficiente con la dieta o la que nuestro cuerpo sintetiza. Además, si sobre entrenamos, perjudicaremos esta condición y veremos algunos de sus síntomas: elevación de los niveles de cortisol, pobre rendimiento, fatiga, cansancio extremo, depresión, náuseas, etc. Diferentes ensayos clínicos han probado que cuando sobre entrenamos, nuestro nivel de glutamina en plasma es menor que en estado natural.

Lo que podemos concluir de todo esto es que la alta demanda de glutamina durante el ejercicio puede comprometer a nuestro sistema inmune y estaremos más expuestos a infecciones o heridas y lesiones.

También incrementa la producción de glutatión, nuestro antioxidante más poderoso. El glutatión protege nuestros tejidos del daño oxidativo y nos desintoxica de sustancias nocivas como radicales libres.

Aumento de la síntesis de proteínas y prevención de atrofia muscular

Se cree que una proporción menor de testosterona respecto al cortisol es la responsable directa de las pérdidas en la masa muscular al promover la síntesis de glutamina sintetasa. Si conseguimos mantener las concentraciones intracelulares de glutamina en los músculos esqueléticos, se puede prevenir la síntesis de este tipo de aminoácido y, por tanto, la pérdida de nitrógeno intracelular a través de la glutamina.

Además, al aumentar sus concentraciones plasmáticas, su por parte de otros tejidos y células, como las comentadas anteriormente células inmunes, decrece. Así pues, su liberación por parte del tejido muscular no será necesaria.

La hidratación de las células nos puede ayudar para medir el anabolismo o catabolismo celular. La buena hidratación de nuestro tejido muscular es clave para que entremos en anabolismo y nuestros músculos puedan crecer. Aquí, de nuevo, su función puede ser clave para mantener nuestras células hidratadas.

Cómo ayuda la glutamina en el rendimiento deportivo

Si realizamos un trabajo aeróbico prolongado, podemos poner en riesgo nuestros músculos. Por un lado, nuestro sistema tenderá a descomponerlos para la obtención de proteínas. Por el otro, también puede recurrir a ellos si se encuentra falto de glutamina. Así pues, su suplementación puede resultar clave para la prevención de la destrucción muscular, tanto en reposo como durante un ejercicio aeróbico duradero e intenso.

Regulación de la glucosa y formación de glicógeno

También desempeña un papel importante en la regulación de la glucosa. Los doctores Varnier y Lis exploraron esta teoría en 1995 con un estudio realizado en grupos de seis sujetos con un circuito de ejercicios. Dos horas después de acabar el ejercicio, la concentración de glucógeno muscular aumentó significativamente más en los sujetos que recibían glutamina que los del grupo de control.

La glutamina puede servir de precursor para la glucosa, por lo que su suplementación puede mejorar síntesis de glucosa a partir del glicógeno y se incrementarán las reservas de glicógeno en el músculo incluso cuando los niveles de insulina estén bajos.

La hormona de crecimiento

El estudio más notable que demostró que tenía un efecto en los niveles de la hormona de crecimiento fue dirigido por el científico Welbourne en 1995, cuando administró glutamina oral a nueve sujetos sanos. Se disolvieron dos gramos en una bebida de cola y digerida durante 20 minutos tras un desayuno ligero previo.

Ocho de los nueve sujetos respondieron a la suplementación con un aumento de glutamina en plasma. Noventa minutos después de la carga en sangre, la concentración de bicarbonato y de hormona del crecimiento eran muy elevadas en sangre. Entonces, podemos concluir que una pequeña suplementación puede elevar las reservas alcalinas y las de la hormona de crecimiento en nuestra sangre.

A pesar de que las pruebas aportadas por los estudios que afirman los anteriores beneficios, aún existe mucha polémica alrededor de la glutamina entre la comunidad científica. Muchos estudiosos consideran desmesuradas las supuestas ventajas que podría aportar y no están seguros de los efectos secundarios que podría tener su suplementación a largo plazo. No obstante, todavía no se ha encontrado ninguna investigación que aporte datos negativos en cuanto a su consumo. Esperemos que durante los próximos años podamos seguir avanzando en este tema y resolver todas las dudas que podamos tener.

Glutamina y sus efectos