Si el cuerpo fuera un club para suplementos, verías a la glutamina en todos los sitios: relajándose en la piscina, relacionándose con los directores y jugando demasiado al tenis. Es el aminoácido más abundante en el cuerpo y como tal, puede ser encontrado en el tejido del músculo, el plasma y en casi cualquier producto animal que ingieras. De media, constituye algo más del cinco por ciento de los aminoácidos encontrados en las fuentes de proteínas derivadas de los animales como su carne, productos lácteos y huevos. Es realmente importante es gran parte de los procesos que realiza el cuerpo humano.

Algo tan importante debería ser un ácido esencial, ¿verdad? No exactamente. Este aminoácido se considera como condicionalmente esencial. Esto significa que el cuerpo puede producir suficiente como para satisfacer sus demandas bajo circunstancias normales, pero no siempre. En otras palabras, habrá veces que necesites consumirla de fuentes externas.

Como suplemento, tiene muchos seguidores, pero también unos cuantos detractores que incluso afirman que es mejor dejar este ácido en la estantería a no ser que te estés recuperando de alguna quemadura. Veamos si podemos despejar todas las dudas que puedas tener.

La glutamina: el aminoácido más abundante en nuestro cuerpo

¿Qué es la glutamina?

La glutamina se crea en el cuerpo humano cuando el ácido glutámico se descompone y se une con moléculas de amoníaco que contienen nitrógeno. Puedes pensar en ella como una especie de esponja de nitrógeno. Absorve amoníaco y lanza nitrógeno entre los tejidos, donde puede ser utilizado para el crecimiento celular y la reparación de tejidos, entre muchas otras funciones. Varios estudios han demostrado que entre el 30 y el 35% de todo el nitrógeno utilizado en el cuerpo humano proviene de la descomposición de la proteína que es transportada en forma de glutamina. También puede dividirse para volver a sintetizar ácido glutámico o glutamato, lo que hace de ella una fuente crítica de amoníaco y nitrógeno.

Aproximadamente el 70% de la glutamina interna de su cuerpo se produce en el músculo esquelético, desde donde se desplaza hacia el intestino delgado, los riñones y los glóbulos blancos de la sangre. Son en estos puntos donde se concentra su mayor uso.

Los niveles internos de este aminoácido dependen de varios factores. El embarazo y la lactancia agotan significativamente los depósitos del cuerpo, al igual que el ejercicio exhaustivo, una enfermedad, el ayuno, un rápido crecimiento y desarrollo y otras condiciones de estrés fisiológico extremo. Estas son algunas de las condiciones en las que el aumento de su ingesta o su suplementación se considera apropiado.

¿Cuál es su función?

Como otros aminoácidos alfa, participa en la regulación de la síntesis de la proteína. Sin embargo, hay mucho más que eso. Afecta significativamente al metabolismo de los BCAA, el correcto funcionamiento del sistema inmune, la formación de glucosa, el transporte de agua, la neurotransmisión y demás funciones. Los riñones son un consumidor principal y es clave la escisión de su amoníaco para mantener el balance ácido-base de tu cuerpo. Cualquier sitio en el que encuentres amoníaco la encontrarás. Cuando la acidez metabólica aumente – como respuesta a un intenso entrenamiento o una dieta alta en proteínas, por ejemplo – el consumo renal de glutamina también crecerá. De hecho, un estudio reveló que tras solo cuatro días de dieta alta en proteínas y grasa, disminuía el 25% de los depósitos en la sangre y el tejido muscular.

Si el aumento de su uso sobrepasa la capacidad del cuerpo en producirla, es posible que empieces a notar síntomas de deficiencia, incluyendo la pérdida de músculo, un descenso de energía y un aumento en el riesgo de infecciones.

Glutamina y sus funciones en el cuerpo humano

¿Cuáles son las aplicaciones físicas y psíquicas?

A pesar de sus muchas funciones, hay muy pocas pruebas que sugieran una relación directa entre la glutamina y el incremento de masa muscular, la reducción de grasa corporal o aumento en fuerza o energía en gente normal y sana. Sin embargo, dado el estrés que un entrenamiento intenso puede suponer para el cuerpo humano, los atletas pueden ver ciertos beneficios de la suplementación con niveles significantes o de combinarlos con otros suplementos.

Un estudio reciente demostró que los atletas que surfrían de cierta deshidratación, la glutamina suplementaria incrementaba el rendimiento deportivo y mejoraba la ingesta de líquidos y electrolitos cuando se combinaba con glucosa y una bebida electrolítica. La suplementación también ha probado el aumento de niveles de la hormona del crecimiento en respuesta  a una periodo de ciclismo hasta quedar exhausto.

Las concentraciones extracelulares de glutamina también se han demostrado clave para activar las mTOR (o diana de rapamicina en células de mamífero), que son las responsables de aumentar el tamaño muscular. Sin embargo, su presencia por sí sola no explica su activación, si no que se requiere que se cumplan otras condiciones como la presencia de BCAA (como la leucina), así como un cierto nivel de hidratación celular.

En este sentido, otro trabajo de investigación demostró en atletas universitarios que consumían cuatro gramos al día durante ocho semanas junto con una dosis de carga y mantenimiento de creatina vieron una mayor ganancia de masa magra que los que utilizaron solo la creatina.

Cómo actúa la glutamina en nuestros músculos

¿Qué diferencias hay entre sus diferentes tipos?

El factor más importante a la hora de escoger un producto es su forma. Si la compras en polvo, cápsulas o tabletas, entonces la L-Glutamina te funcionará mejor. No obstante, ya que es inestable, evita bebidas ya preparadas o barritas de proteínas que aseguran tener L-Glutamina como suplemento.

Si prefieres las bebias o las barras, busca otras formas como la L-alanil-L-glutamina, hidrato de glicil-L-glutamina o cualquier forma de péptido enlazado a esta. Simplemente recuerda que la concentración en este tipo de formas es aproximadamente de un 65 – 70%. En otras palabrsa, hay solo 6.5 – 7 gramos de glutamina por cada 10 de péptido.

Sea cual sea la forma en la que la consumas, casi el 90% de la glutamina ingerida se elimina durante las primeras partes del proceso que tiene lugar en tu cuerpo. Una pequeña fracción de la que consumas será la que llegue a tu hígado. La mayoría será eliminada por las células digestivas y las inmunológicas.

Lo mejor es evitar los productos que contienen n-acetil-L-glutamina (que no debe confundirse con la N-acetil glucosamina) o alfa-ketoisocaproyl-glutamina (también conocido como AKIC-glutamina). Parece que puede ser estable en ambos casos, pero los estudios demuestran pobres concentraciones en ambos casos.

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